POÉTICA DEL VACÍO

IMG_0055Apuntes aforísticos para una poética del vacío

Porque la poesía es la palabra del no-ser.

Porque el no-ser es solo extrañeza.

EC

Todo poema es un epitafio.

T.S. Eliot

He llegado al extremo de las cosas, al límite de la inclemencia, al dehilachamiento de lo que somos. Huyo de la noche extinta, de su reverso sin tregua. Imagino el “fin fond du néant” que ideó Beckett. No puede existir nada excesivamente vacío. Versos a bocajarro, escritos con un borbotón de sangre, buscan desnudos su lugar de sepultura. El vacío es la propiedad más importante del universo, al igual que la abundancia de su materia oscura: soledad y sombra. La burbuja, tras nacer en el fondo del fondo, desconoce la altura en que se disipará, solo asciende y asciende, hasta su fin. Solo optamos a la eternidad, a sobrevivirnos, con lo memorable que legamos. El mundo se esfuma lentamente a medida que lo invento, y me atraviesa una escalofriante herida de belleza. Fui feliz en un verso, acaso en un suspiro, en un sueño tuyo, calmando mi sed con tus lágrimas. La extrañeza habita cada rostro. Así te has mostrado hoy y, sin reconocerte del todo, he preguntado tu nombre y tus labios permanecían cosidos, y tus lágrimas perlaban el sudor frío de mi pesadilla. Me obsesiona el espacio entre silencios que ocupa el sonido, más que el de los sonidos que abrigan el silencio. Busco el significado del momento exacto en el que se extingue tu luz y con ella muere mi sombra. Volver de puntillas a nuestro pasado, revoltoso en besos y promesas, disuelto en olvido. Se hace tarde, se acerca la noche opaca, el silencio roto por el silencio, sosteniendo un sueño desvanecido en la piel, extinto en un mundo sin tacto. Existe un cielo negro en mi, una noche a mi medida, de inacabable distancia a mi interior. Vibrátil es el peso de las constelaciones rozándome. Los ecos de mi deseo permanecen en tu vientre, un paisaje escondido en la noche. La suma de instantes que somos es lo que somos. Regresa la melancolía de aquel crepúsculo entre maizales y trigo maduro, regresa. El sabor acre en la profundidad de la herida, la amargura, la hiel que impregna tus manos, cuando rozan mis labios. Estrellas sangrantes espejean en los charcos poseídos de tormenta. Entre el aire y el agua, libélula y alma en tránsito. La esperanza tiene un origen marino, como el alma. Un silencio apresurado, el de un dios dormido, es soñado por un gusano, el aliento agrio sopla sobre el rostro. Tu cuerpo: en un corcho, ensartado por un alfiler. Tiemblas como el horizonte cuando te miro fijamente, luego te miras el escote y el vacío que lo envuelve. Ciprés esquelético reflejado en un charco tornasolado, junto a una luna amortajada, negreando; y mientrastanto, la acefalia incendiada de celos, ígnea y fulminante, se consume en el azogue de la inopia. Un insecto aterriza en tus párpados. Me interesa entender la duración del tiempo que transcurre en un segundo, ver el matiz de negro de tus pupilas cuando duermes tras de mi, las sensaciones que atribuyen al tacto de tacto. ¿Cuántos parpadeos acumulan la duración de una noche? Precipitarse a lo físico al fin, buscando tan solo lo etéreo, quizás. Reclamando un alma, no necesariamente la propia, una transmutación que no acontece, el simulacro que no trasciende, un mar evaporado, liso como un espejo de sal. La fuerza de la gravedad crece con el tiempo. Y la resistencia a la transformación. Toda ficción es real. Amor tensorial, matemática del alma, incógnitas sin enunciado, sin contestación. Lo verdadero: una revelación inaccesible que sientes ahora como tuya desde siempre. Veo una cortina de lágrimas arreciando en el claroscuro de tu silueta en escorzo. Sigo esperando, desde siempre, esa mirada que atraviese en un instante el infinito vacío que nos distancia. Ahora tú, después el silencio. …. Y la trémula faz se les deshizo en llanto. La infinita arena es indiferente a la humedad. Dame tu sonrisa, préstame tu muerte. Caemos por una pendiente cero. Conozco una habitación repleta de besos, en la que vuela una historia escrita en un avión de papel, una linterna en la mesilla, el despertador que no suena. La circular obsesión de los relojes, es tal vez excesiva. Cuando el no-hacer supone ser culpable. La noche se desnuda al ver tu cuerpo. Cuando observo la forma en que lees cualquier libro, pienso que tendría que haber escrito diferente, en vegetativo inverso. Este cielo es inútil en una ventana que no puede abrirse. Viajar permanentemente sin el objetivo de llegar, a lo Chatwin, es lo que quiero. No se si acabar o comenzar de nuevo… Es un inmenso alivio que existan los extraños, son tus seres queridos los que te duelen. He declamado sobre tu cuerpo toda la literatura del furor, y el efecto de los versos sobre tus labios ya es visible en los delgados colores de nuestro iris. Salto de incertidumbre en incertidumbre, consumiendo lo poco que sé en cada sima, con la mente en blanco, desfigurada la memoria en su vuelo inhóspito de imposible retorno, habitando el umbral desquiciado de lo que fui, de la realidad suicida dejada al abandono, a la intemperie, a un no dejar de pensarme recomponiendo fragmentos que sin tu aliento jamás encajarían. La eternidad estalla en todas las direcciones en que te busco. Busco el misterio emergente del que nace todo vacío. Cuando tanta profundidad nos estalla en la cara, los límites del mundo se funden en una elegía sin límites, en lo inhóspito, en el vértigo: luz en eterna inquietud. Es inevitable el espacio entre dos miradas. Las palabras de lo impensado se abisman en lo inaccesible. Desprendida estás de todas las palabras, desnuda a la intemperie, nívea, sin identidad ni destino, mayestática en el silencio del sortilegio que me posee. ¿Dónde está el cúmulo de palabras desposeídas de significado esperando no ser pronunciadas? Estática: bracear inmóvil en la terca resistencia del aire. Dinámica: desmoronamiento imparable de la carne. Lo transparente de un gesto inconcluso, que ya te arrastra sin rozarte, que ya te posee sin tocarte. La levedad irreversible en la determinación de tus pestañas. Oye el grito ahogado tras tu mano. Artefacto intacto, antimateria deshojada, anticuerpo inyectado en sangre, ceguera abisal emergiendo en la parálisis del gesto. He inventado un cuerpo para abrazarse a algo. Grito al aire para comprobar la existencia del eco. Conozco al poeta que jamás escribió un verso, acaso una nota suicida que nadie leyó. Mientras dormía llovía tu ternura de relámpago, tu atronador susurro lamía mi alma, el deshielo torrencial de una nieve sorda blanquea la piel entre harapos. Me obsesiona la tristeza que contiene el número de muertos acontecidos mientras lees esta frase. Acaso es suficiente que una lágrima toque el fondo para transformar el abismo. La emoción en otro matiz de negro guiado por la noche a la premonición del tacto y su sed. Lo central es lo ausente. Lo re-aprendido es lo des-olvidado. El último grito del mundo, sin eco ni respuesta, nadie escucha, sin destino no existe el medio. La ausencia total es la realidad íntegra de mi noche. ¿Dónde están los espacios que deja el silencio para que nazca el sonido? He llegado hasta aquí como podría haber llegado a cualquier otro sitio. Habito el punto en el que se cruzan todas la líneas con la urgencia geométrica de lo invisible, de lo intocable por los ojos. Veo un pensamiento colgado de un alfiler. Donde converge un punto desnudo, desde la experiencia del silencio a lo verdadero. Existe un andén anónimo, deshabitado, en silencio, abandonado al abandono de huellas en diáspora. Prefiero tocar las cosas por su tacto. Nos miramos al fondo de los ojos, dándonos las manos sin hablar, besándonos los párpados temblando, así nos conocimos, explorando nuestros mutuos abismos, lo que gritan desde hace tiempo sin que lo supiéramos. Te conocí en un sueño, mientras escribías un verso sin sílabas, por eso creo en la noche. Someterse al miedo jamás nos dio acceso a la felicidad. Veo un pájaro posado al revés, sobre un cable de teléfono, como un murciélago. O tal vez soy yo el que está boca abajo. Me obsesiona la precipitación del tiempo en cada suicidio, escrutar sin filtro las manchas solares, ejercer la nada a despecho del infinito, la paginación de un libro de arena. Acompañar tu salto, ser la ráfaga de viento en la pluma, desafiar las leyes, la gravedad. Hubo ceguera antes o después de ver, sombras antes o después de la luz, silencio en el grito, vacío en las huellas, infinitud en la piel. Existe una metafísica de párpados desaliñados, del viento y su roce en el vuelo, un resumen de regreso y caída. La verdadera mirada se precipita en lo que ve, cuando para lo mirado es la que esperaba. Presiento y sé lo innombrable en ti. Existe una mirada al aire, cogida al vuelo, del revés. Lanzada hacia mi desde lo desconocido, sin origen, sin fondo, como un neutrino. Un cielo blanco y deslumbrante, atormentado por jirones negros, relámpagos de una tempestad de misterio, que me alcanza, que flamea sobre mi y se precipita en mis blancas manos como carámbanos. La diferencia entre la tierra plana y la tierra curva está en la mirada que ejercemos. La espuma de esta ola, el último suspiro de ahogados que jamás respiraron otro aire, el sonido estertor silenciado por mareas, enucleación previa al eclipse que se apaga. Salto atrás, a ciegas, sin mirar, dejándome ir al aire, al vacío que sostiene el ser. Nada entre los dos, unidos, todo sin ti, vacío. Cualquier verse requiere de dos extremos, todo beso unos labios y lo besado, el tacto la piel, cada palabra su eco, el gemido de la razón despeñada necesita la hondura azul. Todos los mensajes, todo lo dicho, está cifrado en un ciprés. Quiero fundar una locura que me acerque al olvido, a la muerte, al filo convulso de todas las comisuras, al abrigo desnudo. Hoy ha brotado una letra en esta hoja en blanco, era la inicial de tu nombre, una palabra ignota que te espera. Siento un padecer subclínico, asintomático, de emociones inertes, que reside entre dunas, entre cimas, en playas y cielos filtrados en noir. Ojos crucificados, en el dorso de las huellas, donde toda meta es punto de partida, cuando toda derrota inicia un triunfo. Camino sobre una lluvia de espejos, una tormenta de astillas, entre nubes y tierra, astillado el mundo, definido por palabras de no-ser. Vamos a ver. El significado implícito en el reverso de la realidad, sin un antes, sin historia, solo a partir de ahora, brota en el silencio, en la turgencia de la sangre enervada, en el reflujo del pensamiento intonso. Estamos en un negativo sin revelar, un nombre innombrable cifrado en nosotros, en ti, en mi, en el paisaje que nos observa. El sentificado: el sentimiento y el significado en lo transnocturno. Retroceder hasta el punto en que nos proyectamos, recortar y agitar el encuadre, como una sombra chinesca, que percute ansiosa, que ansía convertirse en la memoria fugaz de un destello, en un fado silenciado. El pensamiento es culpable, envuelve lo real, atrapa el significado no interpretable de la forma original. Cazamariposas en mano, besos en el aire que buscaban otros labios, la colección de alas enhebradas sin fuga. Te nombro cuando callo y, aun ausente, te toco. Todo espejo es una pregunta. Veo aproximarse a mi rostro la lluvia, gotas transparentes en busca de aridez. Dejo un susurro a la luna, amatistas desteñidas, orquídeas muertas, libélulas sin alas, vórtices en abismos, cerezas y avispas, polillas y murciélagos revoltosos en la noche. Nada en mis bolsillos, tal vez un espejo astillado habitado por ectoplasmas. Y a pesar de todo, y sin embargo, leemos poemas en el lecho mientras amamos. La nostalgia es lo único que nos queda a quienes no creemos en el futuro…

Algunos de estos han sido volcados antes en mi blog, formando parte de “Reverso de la sombra” o de “Trans-Versal”


INTEMPERIE Y ALBEDRÍO

INTEMPERIE Y ALBEDRÍO Estábamos muertos y podíamos soñar Paul Celan He soñado que Borges y Perec se conocían en un parque, que se hablaban animadamente, atropellándose palabra y gesto, pero no se entendían, como se ignoran dos pantallas frente a frente o los espejos y el aire. Yo, con la intención de romper el hielo […]


VÉRTIGO CURVO

En el origen fue la nada, un negro abismo sin fondo de pensamiento irrespirable enfangado en preguntas inalterables a la luz. Cada día regreso en blanco desde ese vacío inerte para encontrarte amortajada en palabras innombrables, abandonada a tu centro ubicuo, inaccesible a mis labios. Cada noche te recreo desde cero y vuelvo a enamorarme […]


Obsesiones #15

Me obsesiona lo que sufren las esculturas amputadas tras milenios de silencio, la interminable figura de círculos concéntricos en los pliegues del tiempo, por qué no hay una sola muerte y no tantas como vidas, la ceguera resultante de la acumulación de todos mis parpadeos, la incertidumbre que aqueja la razón cuando se relaciona con […]


Lo efímero

Hay realidades que solo existen para ser perdidas y una vez nos han abandonado todas nos sobreponemos con lo que nos queda. Perteneciente a “Trans-Versal”


Sin título

Versos a bocajarro manuscritos en un borbotón de sangre, abandonados a la intemperie, desnudos buscan trémulos el significado desvanecido de una lectura invidente, el olor herrumbroso de un lugar de sepultura. Perteneciente a “Trans-Versal”


Infinitesimal

Existe un punto infinitesimal, solo uno, que conecta tu desolado páramo helado con mi abismal desierto inhabitable. En ese punto y solo en él, el hielo y la arena, el frío y el fuego , han encontrado acaso al fin su lugar. Ambos invocábamos las mismas estrellas, y buscábamos los mismos signos, mirando, hasta hoy, […]


Piel y tierra


Intríngulis


Ciprés de acuarela

Un ciprés esquelético se refleja en el charco de tornasol iridiscente, junto a una luna amortajada, que negrea, mientras la acefalia incendiada de celos, ígnea y fulminante, se consume en el azogue del vacío. Un insecto se posa suavemente en tus párpados, buscando acaso ternura de acuarela. Perteneciente a “Reverso de la sombra”


Muere

Muere quien solo ve un lamento en cada estrella, se solidifica en un fósil ignoto, evapora su alma en el vacío, se espesa en coágulos inmóviles, no reconoce la suma de los solitarios instantes que le justifican, solo vive en la abstracción de las nubes, ya no distingue el alba del crepúsculo, disuelve su amor […]


Obsesiones #14

Me obsesiona por qué, mientras mueren los años lentamente, el tiempo permanece inmóvil, reconocer cuándo definitivamente algo ocurre por última vez, por qué se extinguen las luciérnagas en un mundo tan necesitado de luz, la densidad extrema del alma de los ahogados, cómo es el tacto infalible de unas manos sin cuerpo, el número de […]


Ínfimo #10

Pensar el vacío como representación de la totalidad de uno mismo.


Infimo #9

Acaso yo solo sea un espejismo que creyó encontrar el desierto, justificado únicamente por una visión desesperada.


Ínfimo #8

Sabio es quien identifica la insignificancia que puede completarnos.


Ínfimo #7

Si tras desaparecer toda la sabiduría universal sigues estando tú ahí en tu mismo significado, ¿entonces?


Desalojo

Los corazones deshabitados mueren lentamente, se encogen, resecan y pronto nada puede ya circular a través de ellos. La estenosis emocional, cuando se cronifica cancela cualquier futuro salvo el de la oscuridad, ahí donde nace el dolor intolerable, el lugar en el que habitan todos los fantasmas.


Infimo #6

No tengo más respuestas porque no es mortal lo que ahora pienso, pertenece ya a la noche, la que habita tras la noche. Perteneciente a “Reverso de la sombra”


Ínfimo #5

Tus ojos a medio vestir me piden que regrese.


Ínfimo #4

El corazón solo tiene dimensión cuando alguien habita en él.


Muero cada noche

Muero cada noche, en una inmensidad insuficiente para cobijarme, anhelando la madrugada, mientras las estrellas fallecen y se desnudan las constelaciones, cuando sus lamentos devienen inaudibles a la abstracción de las nubes.


Versos muertos

Versos nacidos muertos se hacinan anónimos acumulando quimeras en el tanatorio de mis cuadernos. Y tú al leerlos me preguntas: ¿cómo sabes que han fallecido? Y mi respuesta no contiene palabra alguna, solo una lágrima y el Réquiem de Fauré.


Teoría del conocimiento

Ha llegado la noche en la que tras siglos de naufragio en mi laberinto, he perdido el interés por la sabiduría. Porque si al conocerte me he transmutado en un nuevo elemento químico, y si al besarnos nos hemos convertido ambos en un nuevo compuesto, entonces, ya no me interesa ningún otro estado de la […]


Obsesiones #13

Me obsesiona la infinidad de cosas que solo alcanzan la existencia al ser nombradas, los signos que siembra la muerte y que en silencio nos habitan, el metabolismo de la piel cuando magnetiza el deseo irresistible, la infinidad de muslos y brazos que esconde tu ser, saber si tus alas serán suficientes para nuestro salto […]


Reseña de Creo en la noche de Jordi Jiménez Gamero

El pasado 31 de agosto, el profesor y escritor Jordi Jiménez Gamero escribió (en su muro de Facebook) estas generosas palabras sobre mi poemario “Creo en la noche”: CREO EN LA NOCHE Enrique Clarós Madrid, 1ª edición, septiembre de 2014 Poesía. Editorial Playa de Ákaba S.L. ISBN: 978-84-942108-3-9 “Merece la pena recomendar este poemario de […]